LOS PILOTOS

 

FALLECIO PEDRO RODRIGUEZ

 Nota de la revista Automundo Nº 321 del 13 de Julio de 1971 - pag.38 

Estaba considerado como uno de esos pilotos a los que nunca les puede pasar nada. Su dilatada campaña, pocos (casi ninguno) accidentes, su reconocida solvencia para dominar máquinas extremadamente potentes y los numerosos triunfos en el Campeonato Mundial de Marcas lo envolvieron en una aureola de seguridad aparentemente inexpugnable. Sin embargo, sobre el mediodía del domingo último la frialdad de las noticias se encargó de confirmar lo errado de la suposición.

Pedro Rodríguez, mexicano, 30 años, dejaba de existir a raíz de un accidente sufrido en el Circuito de Norisring, Alemania mientras se disputaban las 200 Millas de Nüremberg para máquinas Sport.

Su auto, una Ferrari 512M según se dijo, perdió una rueda, chocó contra un guard rail y luego de ser embestido por Leo Kinnunen, se incendió. (Nota del webmaster: en realidad Kinnunen pudo esquivarlo y quien impactó de lleno contra el auto de Rodríguez fué el piloto alemán Kurt Hild quien venía detrás del finlandés). Si bien Rodríguez fué extraído del auto con relativa rapidez, se comprobó que tenía el 25% del cuerpo quemado y además presentaba fracturas en brazos, piernas y en la base del cráneo. A raíz de ellas fallecía poco después en un hospital germano.

Su desaparición conmovió a todo el mundo automovilístico y repercutió hondamente en nuestro país (Argentina) donde había venido varias veces y ganara muchos amigos gracias a su ascendencia latinoamericana. 


PEDRO RODRIGUEZ, ADIOS A UN TEMERARIO

 Nota de la revista Automundo Nº 322 del 20 de Julio de 1971 - pag.16 

Este año había ganado los 1000 km. de Spa a 249,069 km/h. En 1970, el Gran Premio de Bélgica a 241,308 km/h. Esos dos escalofriantes promedios, que lo colocan como el ganador más veloz en las dos categorías más importantes del automovilismo mundial, sirven para identificar a Pedro Rodríguez, mexicano, 31 años, casado; un piloto de personalidad discutida, pero universalmente reconocido como el más arriesgado.

El 11 de Julio, una fría mañana lo vió con vida por última vez. Ese día partió en un viaje sin retorno para unirse a su hermano Ricardo

Desde el domingo 11 de julio, la legendaria ciudad alemana de Nüremberg pasó a tener para los mexicanos una trascendencia que vá mucho más allá del famoso juicio de guerra que la inmortalizó en la historia del mundo hace más de 20 años. Ese día, en el circuito local de Norisring, Pedro Rodríguez encaró la última curva de su vida para emprender un repentino viaje a la eternidad; allí donde su hermano Ricardo lo espera desde que en los entrenamientos para el Gran Premio de México de 1962 hallara la muerte también a bordo de una Ferrari pero en este caso de Fórmula 1.

Pedro Rodríguez y una actitud muy suya: mirada perdida delatando extrema concentración

Ahora Pedro y Ricardo están otra vez juntos. Como a fines de la década del cincuenta, cuando comenzaron a hacer las primeras travesuras sobre motocicletas; como el 8 de mayo de 1960, cuando encararon la primera excursión a Europa corriendo en la Targa Florio; como el 21 de mayo de 1962, cuando lograron la última victoria conjunta en los 1000 km. de París.

Hijos de un acróbata motociclista, los hermanos Rodríguez pronto alcanzaron singular relevancia en el ámbito internacional del automovilismo. Todo hacía prever que se convertirían en uno de los sucesos de la década del sesenta, cuando Ricardo murió en su propia tierra, frente a su público, ante su familia.

En aquel momento Pedro sostuvo que no volvería a correr nunca más. Pero la pasión pudo más que él, y tras varios meses retornó a la actividad. Desde entonces, persiguió sin tregua un solo objetivo: conquistar para México el título de Campeón Mundial de Conductores. Año a año se superaba, y si bien en monoplazas nunca llegó a destacarse a la altura de un Clark, un Stewart, un Rindt, un Hill, en máquinas sport se convirtió en uno de los mejores del mundo de todos los tiempos, y sin duda, en el mejor de 1970/1971.

Pedro Rodríguez junto a Graham Hill en el circuito de Paul Ricard, exactamente una semana antes de su muerte

De carácter discutido, irascible, antipático, no fueron pocos los problemas que su ruda personalidad le acarreó en su paso por la vida. Sin embargo, como piloto nadie se atrevió a discutirlo jamás. era universalmente reconocido como el más valiente, el más temerario, el más arriesgado, el más rápido en los circuitos más veloces.

Precisamente en este tipo de trazados cosechó sus actuaciones más resonantes: doce de las diecinueve victorias que logró en Sport y Fórmula 1 fueron sobre los circuitos más veloces del mundo. Cuatro veces ganó en Daytona, tres en Reims, dos en Monza, dos en Spa Francorchamps, una en Le Mans; todos escenarios de más de 200 km/h de promedio.

Su campaña no deja lugar a dudas: siempre fué el más veloz en los circuitos más veloces y con los autos más rápidos y potentes. Así su corta estatura se fué agigantando hasta situarse en el lugar de las grandes figuras de todas las épocas, al que muy pocos pueden acceder.

Los equipos oficiales Cooper, Ferrari, y BRM lo tuvieron como piloto en Fórmula 1; Ferrari, John Wyer y Porsche en Sport. A todos les dió victorias. Pedro nunca defraudaba a quienes confiaban en él. Por eso no fué de extrañar que justamente el Director Técnico del equipo más poderoso del mundo, John Wyer, lo hubiera elegido como piloto. Junto a él, Rodríguez logró alcanzar el cénit de su carrera, coadyuvando en 1970 y 1971 a la conquista de dos títulos mundiales para Porsche, en los que fué factor determinante.

Por eso, porque esos campeonatos le pertenecen en gran medida, no es exagerado afirmar que Pedro fué también Campeón Mundial de automóviles sport; un título que, en cierta forma compensa el que no lograra a pesar de sus muchos esfuerzos: el mundial de conductores.

EL ACCIDENTE

En el principio los cables parecían confusos. A una semana del hecho, el balance que todo lo dicho arroja permite establecer la siguiente versión exacta: Rodríguez perdió el control de su coche (una Ferrari 512M perteneciente al suizo Herbert Müller, con quien corriera en pareja la última Targa Florio), al encarar una veloz "S" del circuito de Norisring.

La máquina se estrelló contra el guard rail, prendiéndose fuego inmediatamente. Envuelta en llamas rebotó hacia el medio de la pista donde fué casi rozada por el auto de Leo Kinnunen, que pudo evitar el choque milagrosamente. Empero, quien no pudo evitarlo fué Kurt Hild, un alemán que venía tras el finlandés y embistió al coche del mexicano de lleno.

Rodríguez fué extraído con relativa rapidez, y si bien se comprobó que en los primeros momentos aún estaba con vida, era evidente que ya su suerte estaba echada: quemaduras en el 25 % de su cuerpo, fracturas totales en ambas piernas y una lesión en la base del cráneo (aparentemente, la causa definitiva de su muerte) hicieron que falleciera a poco de arribar al hospital local.

Sin embargo, y como ocurre siempre en éste tipo de accidentes, una duda quedó flotando en torno de las causas que originaron el hecho: ¿Rodríguez perdió el control de su auto por una mala maniobra ó por una falla mecánica?. Periodistas ubicados en el sector del accidente afirman que cuando la máquina encaró la frenada para afrontar la curva, la rueda delantera derecha prácticamente se desprendió. De inmediato, la Ferrari salió despedida violentamente contra el guard rail.

El suceso se investiga, pero cualquiera sea la decisión a la que se arribe, un hecho queda ya como irreversible: Pedro Rodríguez, el temerario "chamaco" mexicano, el piloto latinoamericano más destacado después de Fangio, ha muerto.


Pedro Rodríguez, Un Profesional

Pedro Rodríguez: Además de Valiente....

Falleció Pedro Rodríguez

Pedro Rodríguez: Adiós a un Temerario

Pedro Rodríguez no quería correr en Nüremberg

Pedro Rodríguez: Su trayectoria en el automovilismo 

Pedro Rodríguez: Su relación con Ferrari   

Principales actuaciones en Sport

Campaña en F1

 

Anterior

Siguiente

 

 MENU 

 

Webmaster IngeWeb